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El siervo de Dios padre Moisés Lira Serafín, se encuentra en proceso de canonización, en proceso de ser reconocido por la Iglesia como santo. Si deseas obtener la oración de intercesión e incluir tus peticiones en cadena de oración visita la página: Peticiones de Oración.
Si Dios te ha hecho algún favor o algún milagro por intercesión del padre Moisés Lira, háznoslo saber a todos escribiendo a difusionprocausa@yahoo.com.mx
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AÑO NUEVO
Año nuevo, vida cristiana nueva
José Antonio Martínez Ortiz
El día de hoy reflexionaremos acerca del sentido que le damos al “año nuevo”, tanto como una fiesta religiosa como una fiesta pagana. Para la mayoría de las personas, el año nuevo representa una oportunidad nueva para empezar, por lo mismo representa esperanza. Y también representa alegría, pero desgraciadamente para muchos esa alegría es solo superficial y materialista, pues la fiesta del año nuevo solo representa vana diversión, y en los mejores casos, un momento para la reunión familiar, pero para muchos no pasa de una simple fiesta, donde Cristo no es invitado.
Dentro de la octava de navidad se celebra esta fiesta, de la que el P. Moisés ya hacía mención. Para él, el año nuevo representaba la oportunidad para dar gracias a Dios por haber enviado a su Hijo a salvarnos, pero principalmente por haberse encarnado, es decir haberse hecho hombre, para hacernos hijos en el Hijo.
Tenemos la fiesta de la circuncisión de nuestro Señor, día en que derramó las primeras gotas de su sangre por nosotros.
Esa ceremonia de la circuncisión suplía el bautismo, en ella ponían a los niños el nombre que habían de llevar. En este día, 1°. de enero, día de la circuncisión, le pusieron al divino niño el nombre, su nombre propio, el que había querido el Padre Celestial y que fue comunicado a María Santísima y a san José, "Jesús", que significa Salvador. Aunque después de unos días vamos a celebrar de una manera especial la festividad del santo nombre de Jesús, de todos modos la Iglesia nos recuerda que hoy le pusieron el nombre de Jesús, al niño del pesebre. Jesús, Salvador, glorificador, redentor, alabador, todos esos nombres le convienen a nuestro Señor, pero quiso la Providencia de Dios que se le pusiera sólo el nombre de Jesús, es decir Salvador.
Las almas que caen, las almas débiles, las almas hundidas, las almas más pobres, ya tienen un Salvador, ya no hay almas que estén solas. La Santísima Trinidad quiso manifestarnos su amor incomparable dándonos a Jesús.
Debemos reverenciar las primeras gotas de sangre que Jesús derramó por nosotros. Ya nos dio una lección hermosísima y práctica en su nacimiento, naciendo en un pesebre… y hoy nos da la lección de lo que venía a hacer: venía a salvarnos, no en la ostentación sino en la cruz; no en el lucimiento, sino en la humildad; no con muchos estrépitos, ni con grandes acciones exteriores sino ocultas, sobre todo con su muerte, con ella nos vino a salvar; con su ejemplo práctico vino a ser nuestro Salvador.
Como ya decía, el año nuevo representa una nueva oportunidad para cambiar y convertirnos al Señor. Cada año que Dios nos permite vivir, representa esperanza, de que todo puede mejorar. Y de manera especial en este año, donde pareciera que se avecinan crisis de todo tipo, familiares, políticas y económicas; y es en este tiempo, donde se necesita de manera más profunda la fortaleza que sólo Dios, puede dar, una fortaleza que mantenga unidas a las familias.
Los cristianos debemos dar testimonio de vida cristiana, y debemos ser ejemplo de esperanza para los demás. Y como ya decía el P. Moisés, el año nuevo no solo son tarjetas, regalos, cenas y abrazos, pues cada día debemos verlo como una oportunidad nueva para dar lo mejor de cada uno. Y aunque civilmente esta fiesta de año nuevo es realmente muy importante para todas las personas, para los cristianos debe ser algo más que una superficial celebración, pues es una nueva oportunidad para ser mejores personas y mejores cristianos.
¿Cómo debe ser el año nuevo? Como el día de ayer. ¿Cómo? Comenzando otra vez. Si caigo, me levanto, tomo mi cruz y ¡adelante! Si no caigo, qué raro es, suponiendo que todas/os sean justas/os… el justo cae siete veces al día ¿qué nos queda a nosotros? Al venir el primer día del año ¿nueva vida? No, ¿por qué? Día nuevo, vida nueva, no sólo el ¡año nuevo vida nueva! Y más todavía, cada instante, vida nueva. Caemos, al instante levantarnos y empezar de nuevo.
Pero, de todos modos, aún cuando la Iglesia no nos lo indique, pero tampoco se opone, más bien aprueba callando, demos gracias a Dios, las iglesias están hoy llenas de gente que van
a dar gracias a Dios por los beneficios recibidos durante el año, a pedirle perdón por todo lo bueno que pudimos ser, y hacer y a pedir su gracia y sus bendiciones para el AÑO NUEVO. | |
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Esperar en medio de la desesperanza.
Yolanda Angulo García
Existe una historia a cerca de cuatro velas, de las cuales, la primera poseía la llama de la paz, mas esta se extinguió de repente por todas las guerras y divisiones, la segunda, la de la fe también se apagó al darse cuenta de que muchas de las personas no la consideraban necesaria, la tercera la de la amor declinó al sentir que la hemos hecho a un lado, por último entró un pequeño y al ver las 3 velas apagadas, se entristeció, la cuarta vela que permanecía aún encendida le dijo que mientras la esperanza estuviera viva no había de que preocuparse, así que el niño tomó la vela y con su luz encendió las demás.
Desde que encontré esta historia pude ver la importancia que tiene la esperanza, siempre el mundo ha estado rodeado de violencia que trae consigo divisiones, pobreza, falta de amor, etc. Pero sin embargo hay algo que sigue sosteniendo a la humanidad y eso es la ESPERANZA, todos deseamos un mundo mejor y mientras esa luz no se apague, estoy convencida de que pese todo lo difícil que nos pueda pasar, tendremos suficientes fuerzas para salir adelante.
El tiempo que nos prepara a la Navidad es llamado Adviento, esta palabra hace referencia a la preparación adecuada a la venida de Jesús, pero, para muchos ésta se ha concretado en una espera que incluye sólo las cosas materiales, haciendo de lado a la persona de Jesús.
Por eso el ahora Siervo de Dios, Juan Pablo II, nos recuerda que en este tiempo es importante saber con claridad qué esperamos, y para qué lo esperamos. El tener claro esto nos ayudará a vivir mejor este momento, pues Cristo es el esperado y lo esperamos para que nos ayude a ser como El. Tal vez tenemos miedo al compromiso que conlleva tratar de ser como Cristo, pero es bien cierto que la Navidad se hace verdadera cuando realmente hay un cambio en mi persona, es decir, que ésta no se convierte solamente en una fiesta superflua si no en un acontecimiento que nos lleve a un verdadero cambio de conducta.
Para vivir este tiempo de esperanza, el padre Moisés Lira Serafín nos hace algunas recomendaciones que nos pueden servir, a fin de que nos preparemos mejor para recibir a Jesús en nuestro corazón.
Estas son las prácticas dadas por el padre Moisés: “1.- Donación de nosotros mismos en manos de la Santísima Virgen. 2.- De pureza. Tiene dos partes esta práctica: La primera consiste en hacer un acto de mortificación todos los días, por ejemplo: privarme de ver la telenovela, en la comida tomar el alimento que no me guste, etc. La segunda es que debemos trabajar sin descanso por no manchar nuestra alma con ninguna clase de pecados veniales voluntarios, y si nos damos cuenta de alguna falta o imperfección, purificarnos luego, sin dejar pasar un instante por ejemplo: Ofender a alguna persona con palabras malsonantes, ser impacientes, intolerantes, etc. si nos damos cuenta de que nuestra conducta es impropia, como padres de familia, empleado, jefe de un trabajo, compañero de empleo etc. entonces, pedir perdón primero a Dios nuestro Padre y luego a la persona ofendida. 3 Llamar a Jesús de día y de noche, a la hora en que nos acordemos digamos: Cielos, dejen caer el Rocío del cielo, (Jesús); que venga al campo árido y estéril de mi alma”.
Nuestro mundo necesita una transformación profunda, por eso cada año recordamos el nacimiento de Jesús, pero no basta solo con recordarlo, debemos prepararnos adecuadamente para que se pueda iniciar en nosotros un proceso de transformación interna en el cual nos podamos identificar verdaderamente con Jesucristo. Estas prácticas dadas por el padre Moisés pueden ser un gran camino que nos ayude a preparar esa espera. El padre Moisés era un hombre de esperanza y por lo tanto una persona optimista, que tiene confianza en Dios, él mismo decía que, quien espera confía. Confía en que su esperanza no será en vano. Ojalá que estas prácticas nos ayuden a prepararnos para que JESUS nazca verdaderamente en nuestro corazón, así podremos llenar nuestro ambiente y nuestro mundo de PAZ y de ESPERANZA.
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MARIA Y LA VIDA
María: sinónimo de vida
José Antonio Martínez Ortiz.
En esta ocasión hablaré de un tema controversial, que atenta contra la vida, el aborto; y lo relacionaré con otro tema muy maternal, que ilumina y da sentido a la vida del cristiano, María Inmaculada.
El Padre Moisés, sentía un amor intenso y profundo por la Virgen María, de una manera especial en su advocación de María Inmaculada. En ella, él encontró a una Madre, que le enseñó el amor y el respeto a la vida. Para él, María era el ejemplo de la discípula perfecta, y no sólo eso, sino de la Mujer y Madre perfecta.
El amor de madre de María, es sinónimo de vida, y un claro ejemplo de que ser madre, es un don de Dios en cualquiera de las circunstancias de la vida. Y digo esto porque ahora en la actualidad, cualquier pretexto egoísta es bueno, y sirve para matar a un inocente e indefenso ser humano. Esto demuestra una cultura de muerte, pues no pocas mujeres, rechazan el don de la maternidad, no solo antes de estar embarazadas, sino peor aún, cuando ya lo están.
El Padre Moisés decía acerca de ” la Santísima Virgen que como Madre siempre atendió a su Hijo, y nos atiende también a nosotros cuando nos acercamos a Ella con fe y confianza de niños, que abandonados en sus brazos, le contamos nuestras penas, preocupaciones y le exponemos los peligros en que nos encontramos; el amor de ninguna madre de la tierra es comparable al amor que María nos tiene” y que nos sigue cuidando, nos sigue protegiendo, nos sigue ayudando en todo lo que necesitemos, de ese modo sigue dando la vida por nosotros. “¡No estamos solos! María es nuestra Madre que nos ama”.
Sólo me resta decir que el aborto es un tema actual en la sociedad y al mismo tiempo controversial. Y es porque en ocasiones no estamos bien informados acerca de todo lo referente al aborto. Pues hay que tener bien claro que el aborto es básicamente y directamente un asesinato sobre la persona más indefensa. Y un acto (en la mayoría de los casos) de egoísmo, pues solo importan los interese de una sola persona. Aunque también influye la ignorancia (muchas veces culpable), ya que solo nos dejamos influir por los medios de comunicación, o por programas políticos y de gobierno, o por presiones y manifestaciones de grupos minoritarios que solo muestran una cara muy favorable del aborto, haciéndolo parecer un derecho justificable a favor de la mujer, o como la única salida segura de un embarazo no deseado. Pero el precio del aborto es mucho más caro y sus consecuencias mucho más graves y profundas en la persona que lo realiza.
La vida es el mayor regalo que Dios nos ha dado, y un hijo es una bendición en cualquiera que sea el caso, pues un niño siempre es deseado por alguien, y nada justifica la muerte d
 e un inocente. Pues vivir es un placer, y nadie que sea conciente del maravilloso fenómeno de la vida, puede estar de acuerdo con el aborto.
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Lo que tenemos en común los seres humanos.
Yolanda Sánchez Rangel, mcmi.
Hoy nos encontramos en una época donde se exaltan muchos «valores», entre ellos podemos mencionar el avance tecnológico y científico, la rapidez y eficacia de la comunicación, la riqueza y diversidad multicultural, es decir, hoy somos conscientes de que cada hombre y mujer es una riqueza por su cultura, raza, religión y modo de pensar; sin embargo el hombre de hoy experimenta fuertemente el individualismo, la soledad, la pobreza, el sin sentido, la indiferencia y la desesperanza.
De tal modo, que a pesar de los avances científicos y tecnológicos, de contar con una vida en la cual pueden estar satisfechas las necesidades básicas, hay algo que siempre tenemos en común con los seres humanos de de todas las épocas, clases sociales, ideologías y nacionalidades: nuestra «indigencia», es decir, todos experimentamos cada momento la experiencia de la muerte, y no me refiero sólo a la muerte física, sino a la muerte de nuestros sueños, de nuestros ideales: la muerte constante de nosotros mismos.
¿Y por esto debemos decir que el hombre es un ser para la muerte, como han afirmado algunos pensadores? ¿Qué sentido tiene la indigencia, el dolor, el sufrimiento, la muerte?, en pocas palabras ¿qué sentido tiene la vida?
La experiencia del dolor y de la muerte sin duda es dramática y realmente trágica, sin embargo, en el fondo es una verdadera escuela de sabiduría. En la historia hay una persona que nos da la respuesta, que nos enseña el valor y sentido del dolor, de la muerte constante: Jesucristo. San Pablo dice: «la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; más para los que se salvan es fuerza de Dios. Así, mientras los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; más para los llamados, lo mismo, judíos que griegos, Cristo, es fuerza de Dios y sabiduría de Dios» (1 Cor 1,18-23).
Jesús con su vida nos enseña que la donación de sí mismo es una muerte, pero paradójicamente vivifica y da abundante fruto, es decir, da sentido a la vida del hombre, lo plenifica. El «escándalo» y la «necedad» de la Cruz están justo, en el hecho que donde parece sólo ser dolor y derrota, justo allí ,está toda la potencia del amor ilimitado de Dios, porque la Cruz es expresión de amor y el amor es la verdadera potencia que se revela, en esta aparente debilidad.
Dios se manifiesta de diversos modos que a nosotros parecen a primera vista sólo debilidad. Jesús revela, de una parte, la debilidad del hombre y, de la otra, la verdadera potencia de Dios, es decir la gratuidad del amor, esta es: la verdadera sabiduría.
Todos nosotros tenemos que formar nuestra vida sobre esta verdadera sabiduría: no vivir para nosotros mismos, es decir, lo que necesitamos es aprender a dejarnos amar, por Dios, y por los demás ; entender y aceptar que somos indigentes, que necesitamos de los demás, que no nos bastamos a nosotros mismos. Esta es la propuesta que Jesús nos da con su propia vida, es la respuesta que nos da hoy ante la desesperación, soledad y el sin sentido. Jesús con su vida nos hace una invitación: «donar la vida».
El Siervo de Dios P. Moisés Lira Serafín «apóstol de la bondad», supo responder a esta invitación de Jesucristo, al reconocerse pobre y necesitado comprendió que en la cruz, es decir, en el dolor y en la muerte, es el lugar propicio para crecer, desarrollar y fructificar en el amor, que es la verdadera sabiduría de Dios que se hace vida en la entera donación de sí mismo, este es el camino de la «Infancia Espiritual», espiritualidad que vivió y nos dejó como legado a todos los que entramos en contacto con él, compartiéndonos su experiencia. Tanto el Siervo de Dios P. Moisés Lira como San Pablo escucharon en su interior de parte de Dios palabras de confianza y fortaleza que los animó a donar su propia vida: «Mi gracia te basta, que mi gracia se muestra perfecta en la flaqueza» (2 Cor 12,9). Que él testimonio de estos grandes hombres que vivieron el seguimiento  de Jesús, en la pequeñez y en la cruz, nos ayuden a vivir confiados en las manos de nuestro buen Padre Dios.
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